viernes 1 de enero de 2010

QUIERO VIVIR EN UN PAÍS INCLUSIVO

























La puja que se está dando en nuestro país, es por la elección de hacia donde se dirige en todo sentido. Están los que desde el gobierno, con Cristina de Kirchner a la cabeza, pujan por llevarlo a ser un país inclusivo. Mientras otros, desde la oposición, lo hacen por torcerle el rumbo hasta convertirlo, definitivamente y sin retorno, en un país exclusivo.


Al país inclusivo –es decir, al país para todos- lo conoceremos si estudiamos nuestra historia. Al país exclusivo –el país para pocos-, lo tenemos fresco en nuestra memoria ya que lo vivimos hace solo una década atrás. Perdurando sus efectos, los que son muy difíciles de revertir.


El avance tecnológico que se ha dado en el mundo y también entre nosotros, favorece a que se utilice cada vez menos mano de obra en los procesos productivos, ya que las máquinas y la tecnología informática resultan mucho más eficientes, en conseguir un nivel de producción impensado con la utilización de mano de obra y con el tipo de tareas que se realizaban anteriormente, con la tecnología de las maquinarias existentes en otra época.


Podríamos ver entonces a esta nueva realidad tecnológico-productiva, como a una nueva naturaleza que rige el funcionamiento de toda una nueva sociedad, que se ve favorecida por una parte y transformada para mal por otra. Ya que esta nueva naturaleza, utiliza cada vez menos mano de obra para producir mayor cantidad de bienes y servicios.


Este proceso natural de expulsión de mano de obra de los procesos productivos, por la incorporación de la tecnología, tiene la virtud de crear mayor cantidad de bienes y servicios, a menores precios. También, exhibe la contracara, de generar desocupación. Este proceso se dará aún más vertiginosamente si no se actúa en el sentido contrario a través de la planificación y la acción concreta del Estado. Es decir, si el Estado no interviene reinsertando a la mano de obra expulsada.


Si dejamos a la nueva naturaleza actuar  sobre la sociedad, tendremos cada vez más, a una mayor cantidad de personas desocupadas y desplazadas tanto en lo productivo como en lo social. Es decir que se incrementará lo que se conoce como: población sobrante.


Esta población sobrante, es decir esa masa de hermanos que no tienen un trabajo decente. Se ira degradando rápidamente cayendo en la otra sociedad emergente, que es la sociedad marginal.


Esa sociedad marginal se maneja con una nueva cultura y con otras reglas de funcionamiento de características muy diferentes a la sociedad formal. Estas dos sociedades perfectamente reconocibles a simple vista, por todos nosotros. Terminaran volviéndose antagónicas, generándose desconfianzas y agresiones mutuas.


Esta sociedad marginal, es utilizada como mano de obra barata e informal –es decir, por fuera de las leyes laborales-. Por empresas que contratan sus servicios en condiciones de esclavitud o de semi-exclavitud. También contratan sus servicios, las bandas de delincuentes que utilizan a los menores para la ejecución de delitos a mano armada.


Si miramos a todos los asentamientos humanos que existen en nuestro territorio nacional, ciudad por ciudad, observaremos que en casi su totalidad,  conviven ambas expresiones de las sociedades -la formal y la informal-. Ambas conectadas entre si. Las que a veces solo están separadas por una calle. También vemos, que esto se repite en cada barrio dentro de cada gran ciudad.


La sociedad formal desconfía cada vez más de la sociedad informal y la hace responsable de todos sus males. Ya que al vivir integrada a la sociedad productiva, solo se ve afectada por el sentimiento de inseguridad, que le crea el barrio informal pegado a ella. Temiendo por el tipo de delitos que se cometen, a manos de los que delinquen. Suponiendo que sus posibles autores, serán sus vecinos de las zonas informales. Incentivados a lograr sus objetivos, por el consumo de drogas y fundamentalmente por no valorar su propia vida ni por lo tanto, la ajena.


Un proyecto que tienda a crear un país inclusivo, es el que tratará de integrar a la formalidad a la población que convive dentro de la informalidad en todo sentido. Tendiendo a que la población informal se achique hasta desaparecer, por haber pasado a vivir en la mayor formalidad posible.


Un proyecto que solo se ocupe de lo productivo sin detenerse en reparar los daños que produce la exclusión social. Construirá un país exclusivo, es decir, un país para pocos y con derecho de admisión. Este país, con el transcurrir del tiempo, multiplicará sus males. Esos que hoy nos acechan y atemorizan, acercándonos cada vez más, a otras realidades latinoamericanas.


Vivir en un país exclusivo con altos grados de desigualdad, terminará afectando su crecimiento y ni hablar de su desarrollo. Grandes números macroeconómicos serán exhibidos por los economistas neoliberales, a los que no les interesan los hermanos que se caen del sistema, por un tobogán, hacia el abismo.


El pueblo deberá ir decidiendo que realidad es la que prefieren para ellos, para sus hijos y para sus nietos. En sus manos estará el timón que determinará el rumbo. Por supuesto: yo quiero vivir en un país inclusivo.


Cosas vederes Sancho.


            Atentamente JUANCHO MILITANTE.










sábado 26 de diciembre de 2009

CIERRE DEL AÑO













En el cierre del año, puede verse a un gobierno que lejos de rendirse ante los ataques, se agiganta en la adversidad y avanza acertando muchas veces y equivocándose otras, como les sucede a todos los que hacen. Mientras que la oposición, solo planifica acciones para detener o hacer retroceder al gobierno. Lo hacen sin detenerse siquiera, cuando afectan los intereses del país, haciendo denuncias en contra de su propia patria en el exterior, como hizo ultimamente Carrió.




Parece que lo único que se les ocurre son acciones que hagan daño. Creyéndose  que destruyendo al gobierno, como aspiran, le están haciendo un favor a la patria. Idénticos fueron los pensamientos de todos los golpistas que asolaron nuestras tierras sumados a los civiles que les hicieron compañía.




No se les conoce proyectos presentados, que tiendan a solucionar los problemas que más nos acosan. Cuando lo hacen, los diseñan para solucionar alguna problemática, pero provocando un desajuste de otros sectores que finalmente provocarían daño. Como si la propuesta tuviese un artefacto explosivo con un mecanismo de retardo. Algo muy parecido a un verdadero Caballo de Troya.




Como decía mi abuela, para muestra basta un botón. Según la oposición, la problemática más grave: es la inseguridad. Uno de los opositores, “ElAlica” De Narváez, acumuló una buena cantidad de votos, anunciándole al electorado, la buena nueva de contar con un plan de seguridad, a través de la frase: Tengo un plan.




De ser cierto, que este candidato producto del marketing político, tiene un plan, elaborado por quien fuera, para terminar con la inseguridad en Argentina. No tiene derecho a guardárselo, hasta que sea favorecido por las urnas para encabezar el ejecutivo de la provincia de Bs As o la primera magistratura, a las que aspira.




Evidentemente si existiera ese plan, es inmoral guardárselo. Utilizándolo como una extorsión.




Si el resto de los políticos creyera que “ElAlica” tiene un plan, se lo exigiría con mucha vehemencia. También, lo harían las instituciones más representativas del país, como: la Iglesia; el resto de las iglesias que desarrollan su actividad en el país; el Rabino Bergman, que se muestra tan preocupado por las problemáticas que afectan a la sociedad; la mesa de enlace que tanta presencia ha logrado en la sociedad a través de su militancia en favor de sus propios intereses; los familiares de las victimas de la inseguridad; el sr Carlos Blumberg; el periodismo en su conjunto; etc. etc.




En verdad, nadie se lo reclama porque nadie le cree, que realmente exista dicho plan. En realidad con lo único que cuenta es únicamente con la frase marketinera anunciando: tengo un plan. Frase que deslizaba con cara de circunstancia y solvencia.




El engaño fue y es, más que evidente. Todos descuentan que fue una mentira, como las que se hacen durante un partido de truco. Porque si en realidad existiera tal plan. La actitud de un opositor serio y responsable, sería: anunciarlo; publicitarlo adecuadamente; ponerlo a disposición de sus pares y de los analístas políticos. Para que, de ser realmente valioso, entregárselo al gobierno, para que sea ejecutado.




Muchos creen ver en el gobierno a la causa de todos nuestros males. Cuando a mi entender estamos frente a una oposición totalmente incapacitada para cumplir su rol. Que de ninguna manera debe ser el de poner zancadillas o poner en jaque al gobierno, sino el de construir, a través de sus ideas y proyectos, un país mejor.




Nuestros opositores, construyen poder como lo hace la farándula: a través de las denuncias; los escándalos; las traiciones; las denuncias internacionales; las alianzas electoralistas; etc. Siendo el gobierno el único que planifica acciones y ejecuta proyectos para ordenar y hacer marchar al país. Avanzando en la mayoría de los casos y rectificando sus acciones cuando se equivoca.




Si tienen virtudes para gobernar, los opositores al gobierno, no lo demuestran para nada.




Todos necesitamos de una buena oposición. Una oposición que no signifique un salto al vacío que amenaza con volver al neo-liberalismo de los novente. Sino una oposición lúcida y responsable, que le de previsibilidad a un país inclusivo. Un país inclusivo, es un país que incorpora a sus excluidos y marginales nuevamente a la sociedad, a través del trabajo digno y productivo. Y no un país exclusivo para las minorías privilegiadas de siempre, que arroje como en los noventa a enormes masas de desocupados, a la marginalidad y la exclusión.




Cosas vederes Sancho




            Atentamente JUANCHO MILITANTE